POEMAS

 

AYUDA PARA LA ADOPCIÓN DEL OMNIVORISMO

Y de pronto hacerme de carne y hueso
Para que tú me puedas acariciar

ÁLEX & CHRISTINA

Recolecto
tu boca
supurante
para desarrollar en mi boca
una savia volátil
que atraviese la dieta frugívora y la saliva oblicua
con la que unes
fruta y carne.

Los raspadores
y mi acto de machacar
astillan tus huesos para sorber
el laborioso tuétano que contienen:
maná de los cadáveres
que transmiten saciedad
que cuesta digerir,
capacidad craneal para seguir

caminando, machacando, rompiendo, desgarrando

tu abdomen descuartizado,
comiendo hojas, tubérculos y tus labios
que yacen en el lecho de homínido.
La desmesurada cantidad de entrañas
queda al descubierto en el lecho.

Los cadáveres realizan actos hábiles
para golpear la comida carnosa,
entonando cantos tallados en tu cuello,
cicatrices untuosas
que se deshacen
en mi boca incorrecta de dientes
cubiertos por una espesa costra
que te busca.

 

De La ayuda del abismo (Camelot, 2020)

 

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AYUDA PARA LA FUNDACIÓN DE ASENTAMIENTOS HUMANOS PERMANENTES (III)
Çatal Höyük (Anatolia)

Ven a poblar mi sueño de barro cocido
con tu cuerpo fértil mientras es erigido.
Urbe arcillosa y seca
a base de voluptuosidad
de Venus fecunda, sedente,
escoltada por dos felinos.

Construirás
neolítica urbe adosada,
carente de calles,
bajo la cal más blanca
de los habitáculos enterrarás a tus ancestros,
por los accesibles tejados planos
y transitables de mi espalda
bajarás unas escaleras de madera,
junto a los cráneos de uro
reciamente divididos
en múltiples
amantes
córneos
que clavan
conceptos
en una lengua ágrafa
que sujetamos duros
con adobe crudo
y dilatado,
elementales
modalidades
lejanas.

 

De La ayuda del abismo (Camelot, 2020)

 

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A Lucía Bernardo

DE GAS yera la danza nos cuadros de Degas.
Yera sóleda la so güeyada fixa
nel cuerpu de les baillarines
col rostru de fumu.
Siempres taben ellí,
na güeyada’l voyeur de Degas.
Él sabía que’l movimientu
creaba tensión.
Nun ta ellí él yá.
Agora ye fumu muerto,
parafilia que yera viciu
na tose cromático
de les baillarines
colos brazos estendíos
que yeren páxaros
con tutús
y antónimos
d’espluma
qu’entá tán
afogaos.

 

De Chemtrails surden na mio boca (Saltadera, 2019)
Premiu «Antón de Marirreguera» 2018

 

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LA SOLEDÁ ye una lluna d’ocho segundos.
Fales como un páxaru atáu a una piedra
y el fumu va ascendete sele a l’actuación.
Marca la mio mexella con tires de fueyes,
fai coincidir les manes cola médula.
Un páxaru va afogase en mio llombu.
Vas ver el so esnalíu que ye un círculu
pa llamar a los amantes
que papen la mondarina
y nun son a llantar l’árbol
que los chemtrails van fumigar
cola mio corona d’orbayu.

 

De Chemtrails surden na mio boca (Saltadera, 2019)
Premiu «Antón de Marirreguera» 2018

 

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JUBOKKO

En otoño los árboles pierden sus ojos y la sangre
-¿qué función desempeña la sangre?-
es succionada por las ventosas de tus raíces:
sangre de asceta,
sangre de eremita,
sangre de yamabushi,
flujo vaginal y potente sudor que se derrama tronco abajo
y se esparce a lo largo
y ancho del cuello de mi cicatriz y
de los huesos de todos los fallecidos
que me aplastan
(que aplasto)
con la doliente inseguridad de sus astillas,
con piedras,
incluyendo la lengua en la médula de
cada uno de sus huesos.

Lamo el álamo del amo
cuando tus labios me circuncidan
como otoñal osadía.

 

De La procesión nocturna de los treinta y cinco demonios (Camelot, 2016)

 

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ISONADE

Madre, madruguemos la cesta de mimbre,
desconsolemos
nuestros cuerpos a voz de pulmón,
lancémonos al mar
con varios kilogramos pétreos
y una larga cuerda
como pesadas sirenas
lamiendo aguas someras como senos.

Amamantemos durante media hora
cangrejos y ostras que sobresalgan
de las anegadas rocas que exhalamos.

Nuestros esposos, en alta mar,
con sus barcos cargados de atunes rojos,
jureles o ámbar gris de cachalote,
junto a otros hombres casados
que no se bucean mutuamente.

Nosotras. Buceémonos unas a otras,
amémonos como las perlas que recolectamos
para evitar acabar en escaparates de cuellos ajenos.

Maquíllanos, madre,
con polvo de arroz, con tenues paños blancos
y pechos en topless como acceso a nuestros casamientos
con el lecho marino:
roca, golpe, cráneo, fuerte pedrada.

No querrás vernos aquí, madre,
yacemos ahora
para empresarios hambrientos
como nyotaimori en restaurantes
del distrito de Ōtemachi.
Ellos comen nuestros vientres de
sashimi,
maki,
nigiri,
temaki,
jengibre encurtido,
salsa de soja y
wasabi como tópico culinario.

Nos llamaban ama o recolectoras de perlas,
amas de nuestros cuerpos salados,
servidas en restaurantes de estilo fetish.

Madre, recuerda que una vez fuimos cardúmenes.

 

De La procesión nocturna de los treinta y cinco demonios (Camelot, 2016)

 

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ENSIDESA

Y de este nuevo remix
surgen con desvarío otras factorías
que te mencionan.

Un convertidor Bessemer
roza tus anécdotas y las adormece,
descama una gota de saliva viva
llena de impurezas que hoy
muere rezagada
y no mata ni da vida.

Tan solo arrabio nostálgico para mi lengua
de víbora despistada.

 

De Cuando la ciudad declama (Camelot, 2016)

 

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ARRABAL DEL RIVERO

Las inclemencias de las uñas
son inversamente proporcionales
a los soportales
que vislumbran sin permiso.

Si los comparamos con ojos,
dejando que las uñas arañen hasta el nervio óptico,
dejando que las cuencas queden vacías
y cristalino, iris, esclerótica, córnea y pupila
fluyan como riachuelos…

Si, al menos, llegamos a compararlos,
de la fuente manará
humor vítreo,
astigmatismo y la utópica llegada
de un armisticio sin conos ni bastones.

 

De Cuando la ciudad declama (Camelot, 2016)

 

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Te quiero peldaño a peldaño húmedamente.
Si solo pisas el escalón correcto
te equivocarás en el mismo momento
en que lo hagas.

No sé si describo con exactitud
las huellas que lloran
en la capucha del anorak
o si resisto bien esta nieve que me quema.

Porque soy un error que te subsume,
un cosmos perdido
que ya no sirve.

 

De Desde momentos encapsulados (Groenlandia, 2013)
Premio «P de Poesía» 2011

 

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Las vírgulas de la palma de la mano me desprecian.
Esas líneas que mueren al comenzar
la cara opuesta de la mano, donde las uñas,
casi borradas, me escupen.
Yo escupo hacia arriba y me cae la saliva encima:
quiero bañarme con ella.
Quiero arrancar cada uña haciendo varias pausas,
muy despacio, para que me duela más.
No necesito uñas.
¿Para qué?
Si no me sirven nada más que para morderlas
como frutas jugosas repletas de ácido cítrico.

Con estos versos las separaré
de los pocos dedos que me quedan.

 

De Desde momentos encapsulados (Groenlandia, 2013)
Premio «P de Poesía» 2011

 

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LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA

Las tildes mueren en este verso
como si ya no existieran apenas
lingüistas importantes.
Porque Alarcos murió
cuando yo apenas contaba seis años.

Llegar tarde es una rutina
y estoy tan malacostumbrado
que ahora hago malabarismos
para aprender a leerte los labios
en el momento adecuado.

 

De Llegar tarde es una rutina (El Patio, 2011)

 

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MÚSICA

No digo sinestesia,
pero digo que mi mente es un Windows Media Player
con silbidos rojos,
olor frío y chirriante.

Tu cama es graznido crujiente
en el que escondo las capas dulces de mis pestañas.
El hedor que casi no suena en el bodegón de un cuadro
con un cadáver exquisito en el frutero.
Un manifiesto dadaísta que muestra
el sabor violeta de tus orgasmos.

No soy bisexual como lo fue Lord Byron.
No soy un Kandinsky cualquiera,
ni siquiera dibujo bien,
ni escribo bien,
ni soy daltónico o sinesteta,
ni te voy a tocar una teta.

Pero oigo, huelo el número de inicio de mi muerte:
sangre-mezzosoprano,
sangre-tenor,
sangre-castrato de Farinelli.

 

De Llegar tarde es una rutina (El Patio, 2011)